sábado, 7 de noviembre de 2015

Reseña de El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón

Título: El juego del ángel
Autor: Carlos Ruiz Zafón
Páginas: 672
Género: Novela
Subgénero: Intriga y misterio
Año: 2008

Sinopsis 

 El Juego del Ángel es una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral. Con El Juego del Ángel el autor de La Sombra del Viento regresa al Cementerio de los Libros Olvidados y nos sumerge de nuevo en su fascinante universo. En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más. "La próxima vez que quieras salvar un libro, no te juegues la vida... Te llevaré a un lugar secreto donde los libros nunca mueren y donde nadie puede destruirlos."

Opinión personal

Este es el segundo libro de la saga del Cementerio de los Libros Olvidados. Es la continuación a La sombra del viento (mi libro favorito), aunque se sitúa en un tiempo y un espacio anterior a éste, se puede leer como un libro independiente al igual que los demás de la saga. Pero claro, la gracia está en que si te has leído el anterior atas cabos en muchos detalles y facilitan la lectura. Además podría decirse que ha sido uno de sus libros que han causado más polémica debido a la variedad de opiniones acerca de él.

"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio."
El juego del ángel  nos cuenta la historia de David Martín, un joven que desde una temprana edad ha mostrado su interés en los libros y la escritura, al igual que el protagonista de La sombra del Viento. A través del libro veremos como avanza su carrera como escritor, a veces truncada y explotada.
A lo largo de la novela David nos cuenta acerca de su turbulenta infancia, con un padre estricto que le dejó sólo en el mundo demasiado pronto, convirtiéndose Pedro Vidal, íntimo de su padre, en su mentor que le ayuda en sus primeros años.
"Por norma general, cuanto más talento se tiene, más duda un de tenerlo -dije-. Y a la inversa."
La vida de David Martín cambia drásticamente cuando recibe una oferta de un misterioso hombre, Andreas Corelli. Andreas le ofrece una suma de dinero inverosímil y un milagro a cambio de que David escriba un libro radical, algo que nunca nadie haya escrito jamás, una nueva religión. Aunque en un principio David no se interesa por aceptar su oferta, termina por acceder y comienza este nuevo proyecto que le hará pronto darse cuenta de los misteriosos sucesos que rodean a Andreas Corelli y su relación con el viejo propietario de su actual casa.
Por otra parte, la existencia de David no es fácil, ya que tiene que aguantar como su amor imposible, Cristina Sagnier, se le escapa de las manos, ya que a pesar de que ambos comparten el mismo sentimiento, por circunstancias mayores no pueden estar juntos, lo que hace aún más amarga la vida de David que tiene que aguantar muchas decepciones.
"-¿Sabe lo mejor de los corazones rotos? - preguntó la bibliotecaria. Negué. - Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños."
La novela se divide en tres partes, y sólo con leer la primera supe que no me defraudaría, y así fue. En esta primera parte incluso llegué a pensar que sería mejor que La sombra del viento. Si realmente lo ha sido, no lo sé, me gustan las dos casi por igual, pero no puede decantarme por una debido a que son completamente distintas a pesar de tener ciertos elementos en común (aunque éstos suelen estar presentes en todas las novelas de Zafón). El juego del ángel no es exactamente de la misma línea de su predecesor, puesto que incluye muchos elementos de realismo mágico y es una novela mucho más oscura que la primera por algo que explicaré a continuación.
"- La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá."
La Barcelona de los años 20 es una de los protagonistas de esta historia. Como siempre, Zafón nos la muestra tan bien y con tanta sensibilidad que uno piensa que está en sus calles. Siempre misteriosa y gótica, al igual que en La sombra del viento. Las descripciones son muy vívidas y melodiosas por lo que parece que la propia Barcelona es una protagonista más con vida propia.
El protagonista, David Martín, he de decir que efectivamente es mi personaje favorito, y he de confesar que me ha gustado incluso un poquito más que Daniel Sempere... Será quizá porque no es tan niño como Daniel, sino que en la novela mayoritariamente lo vemos como un adulto. Es alguien carismático, sarcástico y que en el fondo tiene sentimientos que no se atreve a mostrar. Aunque también es desagradable a ratos, torturado por la soledad, la enfermedad y un enamoramiento desgarrador. A lo largo de la novela podemos ver como su locura se hace más evidente -a veces no sabemos si las cosas pasan realmente o es sólo obra de su imaginación-, vemos como a pesar de ser inteligente, muchas veces sus impulsos le hacen cometer errores que le hunden y le hacen atravesar por muchísimos desengaños, uno llega a sentir la propia desesperación y rabia de David, de modo que al menos en mi caso, logré conectar con él por completo.
 "- Tiene usted mala cara - dictaminó. - Indigestión - repliqué. - ¿De qué? - De realidad."
Andreas Corelli es otro de los protagonistas, un intrigante personaje que a veces se nos muestra como un ángel y otras como un demonio. Trabaja en Éditions de la Lumière, en París, o al menos eso dice él, aunque esto es imposible de probar para David. Es siempre capaz de encontrar al protagonista y lo sabe todo acerca de él. Sus conversaciones con David son muy intensas e interesantes, a menudo filosóficas y religiosas -sin hacerse pesadas-, contienen tantos detalles que pienso que para conseguir atar cabos es necesario una segunda lectura. 
"... y cuando sonríe incluso me parece que este cochino mundo tiene algo de futuro..."
Cristina Sagnier, es la hija del chófer de Pedro Vidal, a pesar de que al principio no muestra mucha simpatía a David, terminará por convertirse quizá en el único pilar de su vida, a pesar de sus muchos encuentros y desencuentros.
"La única manera de conocer realmente a un escritor es a través del rastro de tinta que va dejando, que la persona que uno cree ver no es más que un personaje hueco y que la verdad se esconde siempre en la ficción"
Isabella es una joven adolescente, pupila de David que tiene un gran talento para escribir y que luego se convierte en su secretaria.

Pedro Vidal, es el mentor de David, y le ayuda notablemente en su carrera literaria, aunque luego le defraude en otros aspectos. Posee una buena situación económica, aunque no tiene gran habilidad a la hora de escribir, por esto David decide echarle una mano.

Por último, Sempere e hijo, también presentes en esta novela, claro que esta vez no es Daniel, sino su padre, el hijo. Son un pilar fundamental en la vida de David, viejos amigos que siempre le ayudan en sus peores momentos y le apoyan desde bien niño. Mágicos.  
''Puede compartir conmigo un suculento almuerzo de pan con pasas y queso fresco de Burgos. Con eso y el conde de Montecristo se puede sobrevivir cien años.''

En conclusión, recomiendo muchísimo este libro, independientemente de haber leído el anterior o no, merece la pena por su intriga, que va siempre in crescendo. A mí la atmósfera gótica de este libro me cautivó por completo y lo valoro aún más sin compararlo con La sombra del viento, para mí merece la pena leerlo ya que es una lectura en la que el misterio es constante y la historia que cuenta, sobrecogedora, y tengo que decir que el final para mí fue precioso y completamente inapelable.

Nota: 5/5

Espero que os haya gustado la entrada,
Alice

martes, 21 de julio de 2015

Malena y el tango

La recordaría siempre como la luna, caprichosa y cambiante.
No olvidaría las noches de sonámbulos en Buenos Aires, allí cantaba Malena su tango, frío como el paciente cosmos que se alzaba a lo lejos. Se veía aquel astro a través de la ventana, que se mecía ante el frescor de aquellas noches, sus pálidas cortinas bailaban el baile de arrabal con suma delicadeza y Argentina suspiraba su nostalgia con parsimonia. 
El salón estaba únicamente iluminado por ella, y mientras él observaba los destellos de luna, Malena desgarraba su voz al ritmo del bandoneón, que como cada noche sonaba en el café de la esquina.
El gato la miraba, a ella, a la luna, que con añoranza buscaba los felinos allí en los tejados y en las azoteas. La plata esférica los echaba de menos, y hacía unos días en Buenos Aires no se dejaba ver, cansada de tanto buscarlos se ocultó entre la espesa niebla que flotaba sobre la ciudad. 
La noche a la luna la entendía, como aún añoraba al sol, quizá porque era su antagónico compañero, y casi nunca lo veía. Y a veces todos necesitamos un poco de combustión. Porque a la luna le daba igual quemarse como el fuego lento poco a poco con aquella pasión, en la que a veces, sólo algunas veces, se fundía convirtiéndose ambos luceros en uno, y a todos los mortales nos privaban de cualquier atisbo de luz durante aquellos instantes en que el día se cubre de sombras y misterio.
Luego volvía a mostrarse triste la luna, y se reconfortaba observando a los felinos trasnochar. Tan caprichosa como Malena era la luna, tan nívea, tan distante, tan triste e incierta. Tan efímera era que en aquel instante dejó de cantar, se acercó lentamente a acariciar al gato, y como aquel gato y aquel desconocido sentado en su sillón, miró a la luna fijamente, suspirando de pena por aquel pasado suyo, que aquel extraño nunca llegaría a saber.

Alice

domingo, 28 de junio de 2015

Lo que el viento se llevó

 
“No te pido que me perdones. Ni yo mismo sé si podré perdonarme. Y si una bala me alcanza me reiré por haber sido tan idiota. Sólo sé que te amo, Escarlata, a pesar de que a nuestro alrededor este mundo parece volar en pedazos. Te amo porque somos iguales, egoístas y astutos. Capaces de ver las cosas y llamarlas por su nombre.
He aquí un soldado del Sur que te quiere, que quiere sentir tus abrazos, que desea llevarse el recuerdo de tus besos al campo de batalla. Nada importa que tú no me quieras. Eres una mujer que envía un soldado a la muerte con un bello recuerdo. Escarlata, bésame, bésame una vez.” 

Juegos de niños

Hoy me he despertado pensando en aquellos juegos de niños.
Los paseos por tu barrio de Sarrià, donde desde un rincón contemplábamos el vaivén de la gente a través del tiempo. Ataviados de abrigo y paraguas corrían a sus respectivos quehaceres sin detenerse a contemplar como nosotros imaginábamos sus vidas. Vidas complicadas y apasionadas nos imaginábamos sin pensar en las nuestras. Quizá por eso nunca olvide la Avenida del Tibidabo. Por los recuerdos tuyos y míos, por las noches escondidos, por cómo imaginábamos las vidas de los ricos.
No era aquél nuestro barrio gótico y sin embargo se convirtió en la imagen de mi juventud contigo. Se me nubla la razón más tarde, al pensar en tu partida, ¡con la de veces que me contaste como añorarías a tu amada Barcelona! Y yo no lo dudaba. Fuiste tú quien me descubriste la ciudad mágica, aquellos rincones que siempre harán alusión a lo que hemos perdido.
Fueron los siguientes años oscuros en nuestra ciudad. Se me antojaba que nuestro alrededor, la gente había perdido ese encanto. No eran sus vidas historias sorprendentes, sino más de lo mismo, una sucesión de problemas, hipocresías y desengaño. 
En conjunto fue eso, aquella Barcelona de cuento de hadas se vio transformada en una ciudad de sombras en la que yo nunca había vivido.
Por eso sigo esperando tu regreso. Para ver si aún queda algo de esperanza para aquellos juegos de niños.
Alice

sábado, 20 de junio de 2015

Noches sin estrellas


Me rondas por la mente las noches sin estrellas ni nada similar en las alturas, especialmente en las de verano, como esta, en las que camino sola por los mismos callejones que nos vieron mirarnos a los ojos y sonreír con la mayor intimidad que podíamos entre el rastro que dejaba la gente de madrugada.
En esta noche recuerdo aquellos días, ya tan lejos... Y siento la nostalgia de lo que hemos vivido y lo que quedara atrás en poco tiempo. El no volver a vernos jamás me distrae el pensamiento y las luces de la calle embellecen este triste sentimiento.
Ya solo me queda recordar tu poesía, tu voz y tu filosofía que se torció quizá demasiado pronto, o tal vez aquello le ocurrió realmente a la mía. No lo sé y sin embargo ya poco importa, nunca volveremos a ser los mismos,  nunca volveremos a mirarnos, a sentir lo que antaño sentimos.
Quedarán nuestras risas, nuestra complicidad, grabadas en cada huella de cariño o de juventud. Quizá algún día nos recordemos el uno al otro y sonriamos felices por los momentos que tuvimos, pero yo ahora mismo, no puedo evitar un suspiro por lo que hemos ganado, y sobre todo por lo que hemos perdido.
Alice



domingo, 14 de junio de 2015

Recuerdos de la página ciento treinta y cuatro

Think of all the stories you could make up for this photo!  Very cool!
Me gusta pensar en ti los lunes por la tarde. Sobre todo cuando hace frío, me imagino que volvemos a la tierra que nos vio crecer, a los callejones que nos dieron cobijo en primavera, al mar que nos acompañaba las noches de luna llena, y a la farola de la esquina de tu calle empedrada, que nos alumbraba el alma las noches sin luna.
Me gusta pensar en ti tal y como te dejé marchar, para así tener de ti aquella eterna imagen del niño al que solía conocer, con el que solía soñar. Al fin y al cabo eras un niño despistado que me robó el entendimiento. Y eso lo puedo demostrar a cualquiera, tan despistado eras que te dejaste aquel libro tuyo de novela negra en el escritorio de mi cuarto, y yo, como la razón me la has robado y parece ser que aún la conservas, lo he dejado allí intacto, después de tantos años, con tu marcapáginas en blanco y negro señalando la página ciento treinta y cuatro.
Quizá me gustabas porque eras uno de esos hombres tristes, misteriosos que a las chicas resultan tan atrayentes. Sí, tal vez fuera por eso, por tu pasión por la fotografía o tu forma de suspirar. Tus prisas para llegar puntual a mi obra de teatro. Tu sosiego mientras te sentabas en la segunda fila, a la vez que nos mirábamos sin parpadear.
Será por eso que te dejé marchar. Porque no soportaba que alguien me obstruyera tanto. En el fondo bien sabías que yo era de esas chicas que prefieren tener el control sobre sí mismas, de las que prefieren que alguien le mantenga los pies en el suelo.
¡Y es que tu me hacías volar!

Alice